Alicia en el País de las Maravillas

aliciaLas Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, más conocido como Alicia en el País de las Maravillas, es el libro más conocido de Lewis Carroll que, pese a lo que muchos piensan, se trata de un libro para adultos que hace pensar al lector al mismo tiempo que lo entretienen con juegos de lógica matemática y diálogos surrealistas.

Se han creado adaptaciones del libro en el cine y la televisión a través de películas y series, pero ninguna ha conseguido el nivel de calidad que exige un gran libro como este, por lo tanto la única opción actualmente es leerlo.

En realidad nuestro PDF se compone del libro original y también de su continuación (menos conocida) llamada Alicia a través del Espejo.

Alicia en el País de las Maravillas

Alicia y su hermana agradaban de leer sus lecciones de geografía en contacto con el campo. Aquel día, A. regresó ya antes a casa y A., al lado del viejo árbol, fue dejándose vencer por el sueño. Creía estar soñando, pero todo parecía real: sentía que volaba feliz en un cielo azul y sobre un hermoso paisaje, para entonces descender al bosque. Allá, así como su gata D., empezó a correr tras un simpático conejo que vestía capa y llevaba reloj en una de sus patitas. Iba a cogerlo, mas ingresó al hueco de un árbol y A., al proseguirlo, se dio con otra sorpresa: Estaba en un país de personas enanas y era una pequeña inmensa que con las justas alcanzaba en esa casa. Lejos de estar feliz se sintió solísima y lloró tanto que anegó la habitación, justo cuando su cuerpo iba haciéndose pequeñísimo.

Ingresaron a un país fabuloso, poblado por bonitos juguetes y por los actores de las fábulas y cuentos más bellos de la historia. Estaba feliz, puesto que conoció a Sombrerón, don Pato, Dodó, el Aguilucho y don Papagayo, quienes le hacían reír con sus ocurrencias.

De súbito, escaparon de su lado y A. observó la llegada de un cortejo a cuyo paso todos se arrodillaban. Al no hacerla , su primordial ocupante, la reina, se sintió insultada y ordenó el arresto de la inocente pequeña. A. sintió fatigar. Fueron los casinos que cuidaban al rey quienes la llevaron a la prisión y allá le dijeron algo.

Sin aguardar respuesta, al día después A. estaba en frente de la reina para comenzar el juego. El público vivaba a la reina y absolutamente nadie lo hacía por A.. Comenzó el juego y la pequeña iba ganándole; de repente, A. observó que la reina hacía trampas y se quejó frente al jurado. La reina, sin aguardar respuesta ordenó que la atrapasen. Los casinos fueron tras ella, mas A. corrió con sus fuerzas. Estaban cerca y justo despertó en su casa, donde su madre la despertaba, cariñosa, después de este fabuloso sueño.

Alicia a Través del Espejo

Tiempo tras su extraña aventura en el País de las Maravillas, A. se halla en su casa cuando observando un espéculo del salón se pregunta como sería el planeta tras de él. Justo vocalizar estas palabras, y con la pretensión de tocar su cristal con los dedos, se percata que puede atravesarlo.

Una vez lo ha atravesado observa un tablero de ajedrez con piezas de este juego bailando sobre él. Percatándose de la presencia de la pequeña el rey le da la bienvenida al mágico país del espéculo. Ello aumenta la curiosidad de A. quien decide explorar el sitio atraída por las sorpresas que probablemente hallará. Y indudablemente estas son muchas, puesto que lo primero que observa es la presencia de enormes flores con la capacidad de charlar.

Sin enterarse de de qué forma ha sucedido, la protagonista de súbito se halla sentada en el furgón de un extraño tren que viajaba campo a través sin precisar vías. Al saltar un riachuelo su furgón se suelta del convoy y del impulso la pequeña sale despedida por los aires. Por suerte es salvada por una libélula gigante que la deja sana y salva en el suelo.

Tras su encuentro con los gnomos Tuideldin y Tuideldun conoce la Reina Blanca quien le explica que en ese país el futuro y el pasado se confunden. Persiguiendo el chal que súbitamente se le escapa a la reina se halla con un extraño personaje en forma de huevo llamado Humpty Dumpty. Sin embargo mientras que están conversando hace su aparición el rey blanco con sus soldados, los que asisten a observar la lucha entre el león y el unicornio, quedando este último campeón. Tras esta lucha el unicornio siente curiosidad por la joven, puesto que siempre y en todo momento ha considerado que las pequeñas solo son personajes de cuentos. Esta es la misma sensación que A. tiene con respecto al mítico animal.

No pasa mucho rato hasta el momento en que un caballero ignoto pretende tomar a A. como presa, hecho que es eludido en duelo por otro caballero asimismo ignoto. Al charlar con él la protagonista le confiesa que quisiese ser la reina del sitio, algo que por otro lado considera de realmente difícil consecución. Sin embargo, el caballero le señala que únicamente atravesando un riachuelo puede lograrlo, ofreciéndose mismo como escolta hasta llegar a la ribera.

Atravesado el riachuelo A. se vuelve a localizar con la reina blanca quien al lado de la reina encarnada le comenta que para reinar debe someterse a un examen. Frente a la complejidad de las preguntas y la incapacidad de A. para responderlas apropiadamente las reinas se burlan. Lo hacen con tanta intensidad que al cabo del rato terminan plenamente dormidas debido al agotamiento. Percatándose que ya hace un buen rato que se halla en aquel extraño país, A. comienza asentirse intranquila frente a la posibilidad de que su hermana esté preocupada por su ausencia. Tomando el paseo de regreso se dirige cara un castillo en el que se hallan las 2 reinas con quienes ha hablado previamente.

Si bien la invitan a el alimento que se halla preparada en la mesa, con absurdas disculpas privan a la chica que pruebe cualquier cosa. Ello hace encolerizar a A. quien, observando que realmente las reinas son 2 enanas, se dispone a darles una buena lección. Es exactamente en ese instante cuando A. se lúcida en el salón de su casa, dándose cuenta que nuevamente su aventura ha sido un sueño.